DERROCHE DE TINTA

Desde hace algunos meses, dos años ya, las letras nos han tomado por sorpresa mientras tomabamos una taza de cafe en la alameda. Asi comenzo el derroche, no pidio permiso, ni mucho menos opiniones, llegó y se incrusto en nuestras vidas para llenarlas de ese toque magico que dan las experiencias.

Nos llenó de esa tinta, que espero, nunca se deje de derrochar.

"Derroche de Tinta" es mi vida cotidiana, lo que pienso, lo que no había dicho, lo que nunca pense escribir, es la marquesina que cubre mi cabeza en medio de la tormenta.

Es la luz al final del tunel... es la esperanza que se cansó de esperar...

MUSICA PARA VIAJAR!!!!

miércoles, 22 de junio de 2011

Pequeños Fragmentos.







El amor es como un sueño traído a la realidad, como una lágrima y una sonrisa envuelta de verdad.

Pero también es mitad miedo y mitad un anhelo; miedo a dejar clavada una huella y tener que regresar por un camino que alguna vez fue seda y que mañana será de sombra, y anhelo porque refleja un paso firme por el que siempre quisiéramos andar mirando el horizonte entre luces, amaneceres y un despertar.

Por eso es sueño que entre nubes viaja sin terminar para llegar a un mundo, y entre suspiros o lagrimas, despertar.

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Sucede que de repente en un día cualquiera, sacamos la cabeza al mundo y … aprendemos a respirar. Algunos de inmediato se contaminan; otros, ni siquiera logran sobrevivir; mas aquellos que encuentran en el aire la pureza y el amor a los demás, saben que es mas valioso vivir que respirar.

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Y es entonces cuando creo que el hombre es hombre

Y surge así…

Y a partir de ahí…

Y es por eso…

Y cuando ven el final, es entonces que van empezando.

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Hoy, precisamente hoy, sentí estremecer mi corazón después de un día de euforia positiva que invadía mi cuerpo, mi corazón se sintió tan chiquito a pesar de su grandeza. El corazón se sintió así desde que vi su silueta y a lo lejos aquellos ojos…ojos que desde por vez primera los vi y me llenaron de intriga y quise descubrir la obscuridad de esa luz resplandeciente que emergía de ellos. Hasta que llego el día de mirarlos de cerca me envolvieron y sin palabra alguna creí absolutamente en ellos. Cuando empecé a creer en esos tiernos ojos creí ver el alma, pero que equivocada estaba, y me pregunte ¿Por qué? ¿Cómo paso?¿Por qué no lo note antes? Y es que me di cuenta que puedo ser tan ingenua que suelo creer que el mundo entero esta lleno de bondad y buena fé y que cree en los sentimientos de los demás y que por el contario a esto pude ver que es una salida para quienes no saben que hacen en este planeta, y que se suele utilizar para sanar heridas pasadas que son presentes…y entonces me encontré conmigo misma y descubrí que puedo ser tan buena, tierna y dulce como la miel cómo tan cabrona y aquella que con una sola mirada pueda herir lo mas profundo de otro ser. Pero también se que no quiero ponerle espinas a mi corazón. No me justifico por que nadie se conoce así mismo absolutamente.


Yvette.

jueves, 16 de junio de 2011

Fábrica de sueños. ( Con vocación de soñador)

Mi cama es una fábrica de sueños, aqui se maquilan de todos los colores y sabores.... algunos guajiros, algunos tontos, algunos que de vez en cuando se hacen realidad, unos cuantos frustrados, quimeras que me hacen huir a la cantina y hasta algunas fantasias sexuales que seguro algun día se cumplirán.

Mi cama es una fábrica de sueños, ven, me ajusto a tus necesidades. Yo puedo hacer unos cuantos a tu medida....

*****

Cuando nací, ya traía bajo el brazo mi vocación, solo una persona me ayudo a “encontrar mis habilidades” desde muy pequeño me enseño a trazarme una línea y hasta ahora sobre esa misma línea ando y ojala que nunca me desvié de ella.

De lo anterior me di cuenta cuando tenía como 5 o 6 años. Iba en primero o segundo grado de la primaria y estaba enamorado de mi maestra, una bonita joven profesora, alta, era a todo dar. Cuando salía de la escuela me valían madre los juegos, y me ponía hacer mi tarea. “muy responsable el muchacho” decía mi papá orgullosamente a sus cuates de domino. La verdad es que la tarea también me valía madre. El motivo de mi responsabilidad era la maestra Lucia. No le podía fallar, era mi inspiración. Cuando sonaba el timbre de la hora de la salida se paraba en la puerta del salón nos acomodaba la mochila y nos daba un beso en la mejilla. Y nos decía que nos cuidáramos, que nos portáramos bien y que hiciéramos la tarea, después salíamos como de rayo corriendo por el patio.

No recuerdo muy bien. Tal vez pasaron unos cuantos meses y nos avisó que se marchaba. Un escándalo de niños llorando se escuchó en el salón. ¿Cómo no nos iba a doler?. Si la maestra Lucia era a toda madre. La mejor maestra que podía existir. Me partió mi alma infantil.

Después vino una maestra que se llamaba o se llama Cristina, una obesa que no hacía más que mascar chicle y aventarle el borrador al wey que no pusiera atención. Siempre me ponía una regañizas tremendas porque me gustaba perderme en el espacio. Me sentaba junto a la ventana y me iba con mi vista en el horizonte. Me preguntaba cómo era el mundo de los adultos cuando los niños estaban en la escuela, soñaba que era adulto que conducía un tráiler enorme… y me iba a conocer países, gente, niñas. De repente. ¡! Chaz!! Un chingadazo en mi cabecita… el pinche borrador de la maestra cristina…”Niño pon atención, por eso eres un burro, por eso no aprendes”. La verdad es que yo no era burro ni tonto… era soñador…

Un día que la maestra Cristina no fue a clases, fue a cubrirla el maestro Eder, él era bien alivianado, era como el comodín, cuando faltaba un maestro el iba a suplantarlo, yo siempre pensé que tal vez ni era maestro porque él era diferente a todos, el vestía a la moda, usaba gafas oscuras, y llegaba al colegio en su moto con su chamarra de piel y toda la onda. Cuando llego al salón, todos los niñitos nos sentimos muy bien, todo el día nos contó muchos cuentos, y luego se puso a tocar la guitarra y nos enseñó unas canciones bien pendejas… “la hormiguita Chuk se fue a un agujero, ¿Qué sera de la Hormiguita Chuk? No sé, ¿Qué sera de la Hormiguita Chuk? No se…” Aún me acuerdo. Luego nos pidió que cerráramos los ojos y que hiciéramos nuestro propio cuento, que nos imagináramos con las personas que más queríamos, que soñáramos como queríamos ser en el futuro…

Yo me imagine en una Harley, como el maestro Eder, con mi greña bien larga, con mis gafas oscuras y atrás, abrazada a mi cintura, la maestra Lucia. Hasta sentí el aire chocando con mi cara, corriendo a toda velocidad en la carretera México – La felicidad.

…Cuando abrí los ojos ya habían pasado como veinte años, y estaba sentado frente a una botella de cerveza escuchando una rola de Creeddence.

Aquella mañana en mi moto con la maestra Lucia atrás, comprendí lo que quería hacer el resto de mi vida... Soñar, soñar y soñar…

Mi vocación de soñador no me permite usurparme.

Mi vocación de soñador no me deja mentir,

Mi vocación de soñador autoriza lo que escribo,

Mi vocación de soñador me ha traido hasta aquí,

Mi vocación de soñador me a dado unos cuantos amigos que aún preguntan por mi…

Y espero..., en verdad espero que:

Mi vocación de soñador me monte en una Harley Davidson con mi chica atrás viajando juntos a toda velocidad en la carretera México-La Felicidad, de la que nunca me debí orillarme a tomar una cerveza…


Klaudes.

viernes, 6 de mayo de 2011

Te Odio Tanto.

Yo te odio.

Lo digo tan seguro de mí que podría verte a los ojos fijamente y gritártelo.

Te odio tanto que maldigo el día que te conocí. Cuando éramos un par de chavales, inexpertos en el amor, tan crédulos de Dios, inocentes de la vida, ingenuos de la muerte.

Te odio tanto que aborrezco verte aunque sea en mis pensamientos. Nunca creí llegar al grado de tener el día entero con la mente en blanco, solo para que tú, en tu estado más hermoso, no cruzaras la avenida de mi imaginación.

Te odio tanto que quisiera borrarte de la faz de la tierra. O yo irme de ella, a otro espacio, donde no existas ni en recuerdos, donde el pasado sea eso, pasado. Donde no vengas a joderme cada noche con esa sonrisa estúpida que me cautivo.

Te odio tanto que quisiera matarte. Y en tu sepulcro sentirme orgulloso de mi victoria, saciar mi rabia de venganza, verte maltrecha, impropia de ti.

Te odio tanto que quisiera amarte de nuevo. Volver a caminar de la mano contigo, regresar a esas fogatas nocturnas en el jardín. Sentir el paso ardiente del tequila por mi garganta en esas tardes de Octubre, alucinar con esa hierba que fumamos sin parar y nos llevó a lugares exóticos…

Te odio tanto que… Ya no te amo.

"Te odio tanto que yo mismo me espanto de mi forma de odiar"



Klaudes



“Te odio tanto que ya hasta borré mi cuenta de Facebook.”

lunes, 28 de marzo de 2011

Teotenango.

¿Dónde has estado?

Te he buscado en todas partes, y aun nadie me dice donde encontrarte. Ni siquiera me dicen donde buscarte.

Veme. Hoy estoy aquí, rodeado de paz. Rodeado de todo este misticismo que encierra las ruinas de mi pasado. De mi historia.

Entre este montón de piedras ando buscándote.

No he perdido la esperanza de hallar una mueca feliz en tu hermosa cara. En esa cara desconocida que deambula descalza en mi mente pero que en realidad no está, no existe…

Seguiré mi camino, buscándote en ruinas, en templos, en el día, en la noche, en el sol o en la luna… en tu cama o en mi cama.

Te voy a encontrar y cuando ese momento llegue, se pondrán de fiesta dos Dioses y se pondrá en guerra el amor y sacaré de mi infinita soledad una sonrisa esculpida en mi cara de piedra…


Klaudes

.

Para ti... andes donde andes.

viernes, 4 de marzo de 2011

Whiskey, vinos y cervezas…


No sé cuánto tiempo ha pasado después de haber probado sus labios, después de esperar a aquella dama que me abandonó

sin decir que paso, yo; solo tomaba cerveza, whiskey o vino tal vez y después pensé que cualquier otro día sería suficiente

para ridiculizar mi amor por un poco de alcohol en un llanto de un hombre pequeño y rabioso, y no sé cuanto he bebido después de haber estado con alguien, con alguna dama linda y hermosa, yo esperaba que mi celular sonara y por cada hora bebía diez cervezas y por cada dos horas bebía más del doble y el teléfono nunca sonó sino hasta después y no era ella, ellas se marchan del todo pero sé que es por una razón según dicen ellas…

¿Será algo más? No lo sé…

ellas siempre perduran más que nosotros,

viven unos años más y por alguna extraña razón

son más astutas y más mañosas y ellas se divierten afuera con los hombres baratos y rinconeros

mientras nosotros bebemos cervezas y whiskey

que juntamos en bolsas de supermercado para no hacer masa en la habitación y aunque ella no esté aquí conmigo,

existen muchas cervezas y vinos y whiskeys claro…

todo eso es para nosotros solos, solo con mi amiga soledad…


Kobe

martes, 15 de febrero de 2011

Por las balas de Dios.


La lluvia azotaba aquel Septiembre con unas enormes gotas que parecían proyectiles que Dios disparaba. Parecía que el blanco perfecto era mi cabeza despeinada y Dios valla tenía bastante tino esa tarde.

¡Puta madre!

Corrí hacia el primer bus que pude y subí a toda prisa, apenas y pude tener cabida en aquella aglomeración de mundos. “Cada cabeza es un mundo…”, decía mi mama y en ese autobús sin destino al que subí aquella tarde había como unos 40 mundos observando la lluvia, algunos escuchando música, otros platicando, algunos cuantos mundos desorbitados, hasta el fondo una pareja de mundos adolecentes beso y beso. Y el mío, mi mundo, mojado y encabronado!. Buscando unas cuantas monedas para cubrir el peaje.

Mi cuerpo se comenzó a sacudir al compas de los baches que se brincaba el chofer, mi mano, colgada de aquel tubo en el que siempre hay un zapato de bebe.

“Cuanto es al centro?” Preguntó una voz tenue mientras limpiaba las gotas de mis gafas con la chamarra y un ligero olor a flores se esparció por el ambiente. Una bonita mujer llamo mi atención. Su pelo era tan negro como mi conciencia, sus ojos tan negros como mi suerte y su cuerpo tan hermoso como el que había soñado. Se paró junto a mi sujetándose del tubo, tratando de maniobrar con las trescientas bolsas que siempre cargan las mujeres. Cortésmente le ayude y al fin dirigió su mirada hacia a mi.

“Gracias…. Amm, Lalo eres tú??”

¡Quien mas iba a ser! Me sorprendió que después de cinco años Sandra no dejara de preguntar estupideces pero tenía que portarme amable en aquel inesperado reencuentro.

“Claro que soy yo, que onda, que tal estas??” Pregunte mientras la gente nos miraba con curiosidad.

“Bien gracias, me gradué y ahora trabajo en el edificio de la calle Pereda y tú que tal, te vez muy bien”. Agradecí el cumplido.

“Sigo siendo el mismo costal de perdición de antes, me corrieron de aquel trabajo donde nos conocimos, el jefe se me puso rockero, vivo en el mismo lugar, todo sigue igual, solo que ahora tengo más deudas, fumo mas y hago menos ejercicio, tenias razón creo que yo solo me voy a matar”

Jajaja, los dos reímos.

Sandra fue mi novia hacia ya cinco años. La conocí en mi primer trabajo que conseguí como profesional. Ella estudiaba y realizaba sus prácticas en donde yo hacía como que trabajaba, me iba bien, para ser novato ganaba buen dinero. Conocí a Sandra en una convivencia con los de la oficina, nos pusimos una pedota esa noche y me fui a dormir a su departamento, no sé cómo paso pero desperté totalmente encuerado junto a ella. Nunca le pedí que fuera mi novia, sin embargo lo fue. Y esas apariciones mías en su cama cada vez se hicieron más frecuentes y las de ella también en la mía. Hasta que comprendí que entre nosotros había algo serio.

Si. Si la quise, y mucho. Siempre ha sido muy hermosa y en aquellos tiempos apenas comenzaba a despegar su exitosa vida profesional. Yo, como en toda mi vida y en todas mis historias, lo que nunca me falto fue una botella de tequila y alguien con quien tomármela. ¡Me valía madre! Siempre que me empedaba la iba a ver y le decía cuanto la amaba después me metía en entre sus sabanas y a darle duro…pensaba que era lo que la hacía feliz...Y si que lo era.

Muchos de sus amigos me odiaban, le preguntaban que chingados hacia conmigo si yo era un ojete, un vivo y asqueroso retrato de la indecencia… siempre le decía que a mi también me cagaban sus amigos. La verdad es que yo tampoco entendía por qué andaba conmigo si efectivamente, yo era un culero. Pero el amor apendeja, y Sandra no es pendeja, solo que en aquellos años estaba perdidamente enamorada de mí.

Pasaron los meses y así me la lleve, bueno, así Sandra me soporto. Hasta cierto día que me puse hasta la madre de borracho y me cachó en el cachondeo con una secretaria de la chamba… obviamente se encabrono demasiado y me mando a la chingada. Al día siguiente le pedí que me perdonara, lógico, me volvió a mandar a la chingada! Y se puso a llorar en esa escena que les gusta tanto hacer a las mujeres, enfrente de todos los compañeros me grito que era un “pito-loco” y que no me quería volver a ver en su vida, que me odiaba y que lo que le había hecho lo iba a pagar muy caro. Que me acordaría de ella toda mi vida. Y así fue.

Ni como pedir perdón, ahora si me había pasado de cabrón, me soporto tantas que ya se había tardado en botarme… pasaron los días y la comencé a extrañar. No lo voy a negar, algunas mañanas me hizo falta su voz chillona en el celular preguntándome como había amanecido, la extrañe a morir.

Se fue de la oficina y la deje de ver. Mis pedas aumentaron y cada que escuchaba a José Alfredo me daba por cortarme las venas, y me acordaba de lo que siempre me decía… “hay flaco! Tu solito te vas a matar”. Ja!...

En mi desesperación la busque un par de veces, pero parecía que un ovni se la hubiera llevado o que Saga de Géminis le hubiera aplicado un “Another Dimension” y anduviera deambulando en otra dimensión. No supe nada de ella hasta ese día que Dios me bombardeo para encontrarla en un autobús viejo.

Platicamos todo el camino y le pedí el numero de su móvil, dudo en dármelo pero al final accedió. Ha huevo. Pensé. Esto de estar solo ya se termino.

Llegué a casa con un aire de esperanza, platicamos de todo en el bus y cuando bajamos pasamos por un café y caminamos hasta donde ella espera otro autobús que la lleva a casa. En verdad sigue siendo la misma linda y tierna mujer. Esa que no pide mucho, solo un par de orejas que la escuchen y una boca que sepa que decir. Creí que la tendría de vuelta.

Ella es de las pocas mujeres que más me han traído de nalgas. Y verla de nuevo creí que sería buen augurio. Me ilusioné demasiado.

Los días siguientes nos veíamos en el mismo bus, en el de las 6:30 y todo parecía bien, pasábamos por un café y después a esperar su otro transporte, trataba de ya no ser tan gandalla y hasta un día le compre unas pinches flores. Así pasaron como tres semanas hasta que me arme de valor y le leí la cartilla:

“Perdón Sandra, te preguntaras por que hasta ahora pero… nunca me dejaste pedirte perdón, siempre me porte como un canalla, ya sabes cómo he sido de pendejo desde siempre, te quería, me cae que te quería, y mucho y me dolió que te fueras, te busque pero nadie me daba señales de ti. Perdón Sandra. Me humillo ante ti, ya no seas tan cabrona y dame otra oportunidad…. Veme, ya cambie, ya casi ni groserías digo”

En verdad yo dije eso? Si que estaba bastante cabron el asunto.

Sandra solo sonrió y me beso con esas ganas que tenía cuando el alcohol nos abría las puertas de su cama, mientras sentía la textura de esos labios que había añorado desde hace cinco años pensaba:

“A huevo ya chingue. Al final los bombardeos de Dios fueron el camino de mi felicidad”

Cuando termino de besarme me acarició la mejilla y me dijo: “Perdón Lalo… estoy casada. Tengo un par de bebes hermosos”…

Puta madre!... y una sonrisa de conformidad pintó su cara, como si se hubiera quitado una tonelada de encima. Su venganza fue de lo más dulce que ha probado y estoy seguro que se sintió muy satisfecha cuando vio que la cara se me escurría de vergüenza…

“Adiós, fue un gusto volver a verte….” Y se fue…..

Comenzó a llover… eso fue un complot entre Sandra y Dios… ambos dispararon unas cuantas enormes gotas en mi cabeza…

Yo corrí a la primera cantina que encontré a reconectar borracheras que no terminaron, a brindar con los fantasmas que se burlaban de mí y a escuchar a un José Alfredo que gritaba en un tono burlón…

“…Maldito corazón, me alegro que ahora sufras, que llores y te humilles ante este gran amor, la vida es la ruleta en que apostamos todos y a ti, te había tocado nomas la de ganar… pero hoy tu buena suerte la espalda te a volteado fallaste corazón, no vuelvas a apostar…”


Klaudes.

martes, 4 de enero de 2011

Uno no se mata por amor.

“Uno no se mata por el amor de una mujer, si no por que ese amor, nos revela en nuestra desnudez, miseria, indefinición, la nada”. Cesare Pavese.


Uno no se mata por el amor de un hombre, si no por que ese amor, nos revela en nuestra desnudez, miseria, indefensión, la nada. Perder el control, golpearse contra el suelo, caminar desvalidos y asfixiados, atrapar la mariposa de la agonía, guardarla en un hueco entre el pecho y la mano, y cuando se te ha olvidado, esta ya se incrusto en alguna parte, el dolor no te incomodo antes, por que comienza justo ahora, cuando construye dentro de tu corazón un altar a la soledad.

Uno no se mata por el amor de un hombre, uno no debería matarse por ninguna razón, si no caminar dejando que nuestra desnudez nos revele en lo que estamos fallando, en que momento estamos perdiendo el control para evitar golpearse contra el suelo, caminar con la frente en alto llenando de cielo los pulmones, dejar que la mariposa de la agonía vuele, y dar un paso de costado, abrir la puerta a las bendiciones, y dejar que estas inunden las arterias.

Uno debería matarse cuando la desnudez, la miseria, la indefensión, la nada, nos hace perder el control y caer al suelo frente a un amor, golpearse y no poder caminar, ni siquiera poder quitarse del camino de la mariposa que seguramente dejo agonía en alguna parte, y ahora la incrusta en las arterias, el cielo mira condenando tu destino, así uno debería matarse inmediatamente.

Uno no debiera pensar en matarse, por que mutila alguna parte de la vida, uno debiera amar y desnudarse frente a ese amor, dejar de lado la miseria que alguna vez vivieron antes de conocerse, uno debiera defender el corazón del amado de todos, hasta de sí mismo, construir un todo, y si alguno muere antes que el otro construir un altar de recuerdos para llenarse de fuerza día a día y tener el anhelo de vivir sólo para que ese otro corazón que ya se ha ido siga haciendo latir el de quien vive todavía.


Mahavi.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Lucy y Soledad


Quiero estar borracho para que venga una mujer a aliviar mi navidad. Quiero estar con alguien que venda noches buenas, y que me de las buenas noches, a la luz de la media noche, bajándose esas medias sensuales por unas sencillas piernas que liberen toda esta rabia que tengo por tragarme el tiempo.

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Soledad es la mejor compañera cuando estas solo, pero no lo es cuando necesitas un abrazo, o a alguien para ir al Cinepolis. Pero soledad siempre está conmigo. No le importa a donde valla ella me agarra de la mano y camina conmigo…

“Ay Soledad, siempre he pertenecido a ti”…

El otro día, Lucy me preguntó que hacía con ese chico que no salía de su cabeza. El tipo la botó por una chica con menos inteligencia, pero con más dinero, más trasero, más chichis y además más atrevida. Desde entonces ella lo extrañaba y lloraba mucho porque como en todas las historias de amor al bueno siempre le toca perder.

Lucy era la única buena amiga que mi sarcasmo y mi crueldad me habían dejado conservar, a decir verdad, era la única que me había soportado tanto tiempo, pero como se trataba de este noble personaje, pues,la tuve que cagar.

Le dije que lo mandará a la chingada y que anduviera conmigo, yo no mentía, Lucy en verdad me gustaba desde que íbamos a la preparatoria. Creí que le agradaría la idea, ya que en muchas ocasiones me había dicho que me quería tanto que casi se comparaba con el cariño que sentía por su novio. Y uno no es guey, luego luego te das cuanta cuando no le eres indiferente a una mujer.

...Al que mando a la chingada fue a mí.

Perdón- le dije- nunca he sido bueno para dar consejos. Cuando los necesites mejor ve con Soledad, ella sabrá que hacer, a mi pídeme que te aconseje el color de tu coche, el color de tu casa, tu equipo de futbol, tu trago… pero no me preguntes que hacer con tu destino, veme, ni yo mismo se qué hacer con el mío.

Su cólera estalló. Creo que esperaba más de mi. La decepcioné.

Lucy se paro y me dio una cachetada. Y se fue. Y por alguna extraña razón recordé esta canción de Café Tacvba, y en una pinche servilleta donde Lucy dejó el carmín de su labial Avon -que pagó en abonos- escribí estas barbaridades que mi aliento crudo me dicta…

… Y solo me da por cantar: “No me hubieras dejado esa noche, porque esa misma noche encontré un amor”

Llame a Lucy los días siguientes pero su decepción era más grande. Me dijo que me veía como a un hermano, y lo que para mí solo fue un arranque de hombría, se había convertido en una estúpida novela en la que el villano era yo y donde el bueno, una vez más, perdía.

El domingo en la mañana me llamó. Yo estaba bien pinche crudo. Me dijo que la disculpara pero que ya no quería verme, que le había dado mamitis y se iba a casa de sus papás en Monterrey. Creo que en verdad la decepcioné.

En ese momento yo solo quería dormir y me valió madre. Pasarón como cuatro horas cuando al fin abrí los ojos y digerí la situación y pensé en lo imbécil que me fui, pero mi ego se negaba a darle la razón a ella…

“Que se largue, ni que estuviera tan bue...” Tocaron a mi puerta.

Todo crudo y en calzones me levante a abrir. Y después de tener a la última amiga que me quedaba, vino a visitarme Soledad ya ni dijo nada, solo:

…“Me abrazo al instante mismo que tú me dijiste adiós, y no fue una gran tristeza, fue como ir de menor a mayor…”


Klaudes...

martes, 30 de noviembre de 2010

De regreso a mi estado natural.


Quisiera estar contigo, besando tus enormes ojos, pidiéndoles que no dejen de verme.

El sol cae y con él, mis ganas de seguir andando por este mundo lleno de inalcanzables rascacielos que ya comienzan a fastidiarme. Una vida tan mecánica que se comienza a volver tediosa.

A lo lejos percibí tu rostro sonriente y fresco como todos los días, con esos hoyitos que se hacen en tus mejillas cada vez que expulsas ese suspiro de felicidad. Me pase de largo sin poder dirigirte ni siquiera la mirada. Y mi pesadez me hizo caer en razón:

Tú y yo no somos tan iguales como creía. Tú eres el lado blanco y fuerte de las mañanas, yo soy la sombra pesimista que se esconde tras un cuerpo impropio. Mientras tú ríes, yo trato de comprender como puede caber tanta alegría en un costal de huesos, que la naturaleza puso en mi camino.

Eres inalcanzable. Pero no me importa.

Dentro de mis delirios moribundos aun me queda cordura para pedirte un favor:

Inyéctame de esa alegría que irradias con tu sonrisa, enséñame a olvidar tristezas o mínimo a disfrazarlas para que nadie se burle de mí, sacude mi cabeza y acomoda tantos recuerdos y añoranzas que ya están de sobra. Protégeme de los pensamientos insanos y hazme reír.

“Sácame de aquí, no me dejes solo…. O todo el mundo está loco, o Dios es sordo?”

¿O la sorda eres tú?

Tal vez no seas la indicada, ni la que tenga el deber de ayudarme, pero quiero que estés aquí. Que seas esa senda iluminada que me guie de regreso a casa…. A mi estado natural.



Klaudez.

lunes, 8 de noviembre de 2010

CONTRATO.


“...lo nuestro duro lo que duran dos peces de hielo en un Whisky on the Rock”

Sabina cantaba y yo me bebía mi dolor junto con aquel Whisky que se hacía más viejo con el paso de los segundos. A veces me gusta estar solo y traicionado, para recordarla y maldecirla… y también quererla.

Hace mucho tiempo que no pienso en ella y eso ya comienza a pesarme. Desde que la conocí firmé un contrato en el que las letras chiquitas me amarraban a recordarla toda mi vida, y eso duele.

No es que duela por qué no está aquí, duele porque falta esa esencia que no pueden otorgar los contratos temporales que dan algunas mujeres en las noches de alcohol. He firmado muchos papeles que ya no sé ni donde quedo mi tinta. Me gustan los contratos pasajeros, mas no son lo que busco. Soy un perfecto idiota que se siente perro fiel del amor. Atrapado por enfermedad rabiosa que me quema las tripas.

Y así podrán pasar mil noches y miles de contratos pero lo que firmé con ella no se borra ni a chingadazos.

Y veme aquí, sentado en la misma barra de siempre, brindando con los fantasmas que ya casi no me visitan, pero que siempre son bienvenidos. Veme aquí escuchando mis monstros que me recuerdan lo pendejo que soy por perderte. Veme aquí besando tu foto de top model, incrédulo, sin llegar a comprender como fue que te fijaste en aquel músico exitoso que más tarde se convirtió en un borracho vagabundo por el mundo. Poeta aficionado que no hace más que seguir a sus recuerdos y que seguirá soñándote y recordándote.

Y veme aquí. Escribiendo por ella otra vez, escuchando a Sabina... otra vez. Y:

con un solo desafinado y las verbenas del pasado que gangrenan mi corazón.”


Klaudes.